Haz un inventario de computadoras y personas responsables. Anota sistema operativo, aplicaciones de trabajo y fecha de soporte del fabricante. Así puedes detectar equipos olvidados o software que ya no recibe actualizaciones.
Define quién instala parches y cuándo se revisan los resultados. Usa cuentas individuales y limita privilegios administrativos a las personas que los necesiten. Activa la autenticación multifactor donde esté disponible, especialmente para correo y servicios que permiten administrar otros accesos.
Configura una protección de endpoint apropiada para tus equipos y revisa sus alertas. Complementa esto con respaldos de la información importante y pruebas de recuperación; guardar una copia no equivale a poder restaurarla. Explica al personal cómo reportar mensajes sospechosos, pérdida de un equipo o un comportamiento inesperado.
Documenta quién responde a esos reportes y qué puede aislarse o revisarse sin interrumpir indebidamente la operación. Prioriza cambios según los riesgos y recursos de tu empresa. Ninguna configuración elimina todos los incidentes; el mantenimiento y la revisión son continuos.