El área autorizada debe comunicar la fecha efectiva de baja, la persona responsable y los sistemas que utiliza el colaborador. Trata esa información con discreción y confirma quién puede aprobar cambios en cuentas, datos y equipos.
Prepara un inventario de accesos: correo, aplicaciones, VPN, dispositivos, cuentas compartidas y servicios administrados por terceros. Programa la desactivación o ajuste de permisos según la fecha acordada y las políticas internas. Revisa también sesiones abiertas, métodos de recuperación y delegaciones que pudieran conservar acceso.
Coordina la devolución de equipo, llaves o accesorios con el área responsable. Para documentos y buzones, pide instrucciones expresas de conservación, transferencia o eliminación; no asumas que TI puede reasignar o borrar información por iniciativa propia. Registra qué acción se realizó, por quién y cuándo, sin exponer contraseñas en el ticket.
Al cerrar, confirma con el solicitante los accesos retirados y los asuntos pendientes con proveedores. El proceso concreto depende de las herramientas, contratos y reglas de conservación de cada empresa.